Un rosario entre mis manos
pide clemencia antes de caminar
entre vivos ya muertos.
Sus oraciones caminan lento como
suzurro en el viento, levanta el vuelo
en cada lagrima arrojada al baúl
de la memoria.
Escuchar lamentos no sirve de nada
cuando la justicia es ciega y un tanto
lenta como esperar un año bisiesto.
Preferiría no tomar café en las noches
que gustosa moriría tras el sorbo
del sueño cegador de una derrota.
Cobijada por vivos ya inconscientes
y golpeados por la furia del destino
le toca esperar una distracción mejor
y comenzar otra oración.
Holaaaa Carlos!!!! Aqui visitando tu blog y dejando mi firmita, espero que tambien visites pronto mi blog aunque todavia esta un poquito vacio... Me gusta tu blog, y me gusta que escribas, ojala sigas haciendolo, DE VERDAD, creo que las cosas que haces son sinceras y no pretenciosas: la música, escribir, la lucha de todos los días...
ResponderEliminarBueno, abrazos, y nos andamos visualizando, jeje...